Torre del Antiguo Palacio
Situación
Se encuentra en la Calle Presó, esquina con la Plaza La Iglesia.
Descripción
El Palacio de los Bellvís estaba emplazado en la parte alta del municipio, recayente a una plaza donde se encontraba la Iglesia, y ocupaba una extensión considerable de terreno. El edificio poseía dos torres, según tradición oral de principios del siglo XX y la denominación de alcázar hace pensar que podrían ser cuatro en origen, conformando una planta cuadrada. La torre del levante fue demolida, en parte en 1899, por amenazar ruina, y la torre de poniente lo fue en 1910 para construir una casa. El historiador local Mariano Jornet Perales en 1932 nos hace una descripción del edificio “la fábrica y espesor de los muros, la resistencia de las bóvedas y la distribución interior le daban más carácter de fortaleza que de palacio. Tenían los muros 1’55 metros de espesor y estaban compuestos de un conglomerado de gravas, llacorella y mortero, que el tiempo ha endurecido como la piedra. Las esquinas del edificio son de sillería hasta la altura de 2’50 metros, así como la puerta de entrada.
Hoy se encuentra demolido casi todo el edificio; sin embargo queda intacta su hermosa puerta ojival, de grandes dovelas, y aún puede admirarse algunos arcos apuntados de las ventanas y también de las piezas de la entrada con bóvedas de nervadura gótica, de cuyas claves se han desprendido los rosetones. La pieza de la entrada tenía, hasta no hace mucho, rótulos con inscripciones góticas en las nervadura de la bóveda, y en el friso de la portada existía el hueco como de haber sido arrancado el escudo señorial. Al Este y Sur del palacio se extiende el huerto, en el cual existe todavía la renombrada cisterna”.
En la actualidad sólo se conserva una torre adyacente, habiéndose demolido la fachada que restaba hace pocos años. En los año 80 de este último siglo se derribó la fachada, conservándose una fotografía de la misma en la ficha del inventario del Ministerio de Cultura de 1979.
La torre que permanece es una pequeña construcción de planta rectangular, de una sola altura, con gruesos muros, de sillería en una esquina, revestidos con mortero de cemento y con cubierta de teja árabe sobre cornisa de ladrillo. Tiene la consideración de Bien de Interés Cultural con la categoría de monumento, por la D.A. 2ª de la L.P.H.E y la D.A.1ª de la L.P.C.V. con registro en el inventario del Ministerio de Cultura R-I-51-0010577.
Reseña histórica
Se desconoce la fecha exacta de su construcción, aunque se cree que se realizó a finales del siglo XIV, dado que el señor territorial, que hasta el año 1372 residía en Xàtiva, a fines de 1379 se instaló definitivamente en Bèlgida, en donde más tarde hace testamento y es el primero de la casa que dispone se le entierre en la Iglesia del pueblo, a pesar de la suntuosa sepultura que los Bellvís tienen en Xàtiva. Por los elementos artísticos que nos describe (aspecto militar, acceso, inscripciones góticas, bóvedas con nervaduras y claves, ventanas apuntadas) invitan a situar la construcción de la residencia señorial sobre el alcázar musulmán dentro del periodo cronológico que iría del año 1350 al 1450.
El castillo era conocido por los habitantes de Bèlgida con la denominación de Alcázar, término aplicado generalmente a castillos andalusíes de ámbito urbano. Se le menciona como castillo de Bèlgida en la narración de Martín de Viciana sobre el milagro eucarístico de Llutxent, y en diversas ocasiones a lo largo del siglo XIII, por lo que Soler Medina planteó si en tiempos de Viciana, en el siglo XVI, el desaparecido castillo de los Bellvís todavía conservaría el aspecto de fortificación musulmana.
Se trata de una fortificación nueva de vísperas de la conquista (1178-1244), cuando el estado almohade en decadencia comienza a fortificar algunos lugares estratégicos como los castillos de Vilella, Chi, Albaida y posiblemente el de Bèlgida.
El señorío perteneció a la familia Bellvís. Dª. Mallada de Entenza, viuda, poseedora del usufructo de la señoría entre los años 1348 y 1368, había fundado una colonia cristiana en Bèlgida alrededor de la primitiva Iglesia de San Lorenzo. Ella había adquirido el mero imperio o alta jurisdicción en el año 1353, y había acrecentado el valor de las posesiones con una buena gestión, viviendo seguramente retirada en Bèlgida. Es ella, según la opinión de Soler Molina, a quien se ha de atribuir la construcción del palacio. Guillermo de Bellvís, su hijo y heredero, dispuso ya, de esta manera, de un palacio donde retirarse y una iglesia donde hacerse enterrar. La baronía fue vendida por Francisco Bellvís de Centelles al Cardenal Luis Juan Milá, quien la poseyó durante cuarenta y seis años. Volvió a la familia Bellvís al recuperarla su nieto Antonio Bellvís Ferrer en 1524.
Titularidad
Municipal
Estado de conservación
La única torre restante se conserva en estado de conservación aceptable.







